Facatativá refuerza medidas a finales de este 2026 para enfrentar el riesgo de desabastecimiento de agua
Nuevos pozos buscan garantizar el abastecimiento de agua en Facatativá
La situación del abastecimiento de agua continúa siendo una de las principales preocupaciones para los habitantes de Facatativá. La disminución de la disponibilidad de las fuentes superficiales y las condiciones climáticas que han afectado las reservas hídricas llevaron a las autoridades municipales y departamentales a fortalecer las medidas de contingencia y acelerar proyectos destinados a diversificar las fuentes de abastecimiento.
La estrategia busca atender la emergencia actual, pero también preparar al municipio para futuros periodos de escasez. Para ello, la Gobernación de Cundinamarca, Empresas Públicas de Cundinamarca (EPC), la Alcaldía de Facatativá y el prestador del servicio vienen trabajando en diferentes frentes que incluyen nuevos pozos profundos, infraestructura de acueducto, saneamiento básico y mecanismos temporales de distribución de agua potable.
Uno de los resultados más recientes fue la reactivación del pozo San Rafael 3, que permanecía inactivo. Luego de las gestiones adelantadas ante Enel Colombia para energizar el sistema de bombeo, la infraestructura volvió a operar y actualmente aporta aproximadamente 30 litros de agua por segundo a la matriz de abastecimiento municipal. Esta incorporación representa un alivio para el sistema mientras avanzan las soluciones de mayor alcance.
Paralelamente, continúa la construcción del pozo profundo de La Guapucha, una de las principales apuestas para ampliar la capacidad de abastecimiento de Facatativá. Según la información oficial, el proyecto registra cerca del 70 % de ejecución y ha alcanzado una profundidad de 433 metros. Sin embargo, su capacidad definitiva dependerá de los estudios técnicos, las pruebas hidráulicas y los análisis que permitan determinar las condiciones de la fuente antes de incorporarla al sistema de acueducto.
A esta obra se suma el proyecto del pozo profundo de Cartagenita, que cuenta con una inversión de 4.807 millones de pesos. De este monto, 3.456 millones corresponden a recursos aportados por el municipio y 1.351 millones al departamento. También se proyectan 4.500 millones de pesos para la prospección de una tercera fuente subterránea en el sector de Tierra Grata, con el objetivo de establecer si allí existe una reserva que pueda convertirse en una nueva alternativa de suministro.
El paquete de inversiones alcanza cerca de 20.000 millones de pesos e incluye, además de la exploración y construcción de fuentes subterráneas, recursos para fortalecer la infraestructura existente. En materia de acueducto se contemplan 3.950 millones de pesos para estudios y diseños en Cartagenita, la optimización de los sistemas de almacenamiento de Pueblo Viejo y la proyectada línea de conducción Deudoro Aponte–PTAP La Guapucha.
El saneamiento básico también hace parte de esta estrategia. Se contemplan 5.277 millones de pesos para obras como los colectores Cartagenita-Manablanca y proyectos relacionados con los planes maestros de alcantarillado de Arrayanes, Pueblo Viejo y Tierra Grata Alta.
Mientras estas obras avanzan, las autoridades mantienen medidas de atención inmediata. Empresas Públicas de Cundinamarca ha realizado 30 jornadas de abastecimiento mediante carrotanques, con la entrega de 1.078 metros cúbicos de agua potable, equivalentes a más de un millón de litros. Además, se estableció un convenio por 600 millones de pesos para disponer de un carrotanque de manera permanente en Facatativá.
La respuesta institucional también contempla el fortalecimiento de los sistemas rurales. Para ello fueron destinados 791,3 millones de pesos a los acueductos comunitarios mediante los programas Agua a la Vereda y Agua Vida Rural, buscando mejorar las condiciones de suministro en las zonas rurales del municipio.
El desafío, sin embargo, no termina con la llegada de nuevos pozos. La sostenibilidad del recurso dependerá también del comportamiento climático y del uso responsable que hagan los ciudadanos, establecimientos comerciales y sectores productivos.
Por eso, mientras se concretan las obras que buscan darle mayor seguridad hídrica a Facatativá, las autoridades mantienen el llamado a evitar el desperdicio, controlar las fugas y utilizar el agua únicamente para las actividades esenciales.
El objetivo de fondo es claro: que Facatativá deje de depender exclusivamente de sus fuentes superficiales y pueda contar con un sistema de abastecimiento más diversificado y resistente frente a futuras temporadas de escasez. La solución, en buena medida, se está buscando cientos de metros bajo tierra.
De acuerdo con información de la Gobernación de Cundinamarca, las inversiones buscan ampliar las fuentes de abastecimiento y fortalecer la infraestructura hídrica de Facatativá.








